La historia detrás del tiypo

Por Héctor Montes de Oca
Todo el tiempo estamos rodeados de mensajes, de formas, colores, sensaciones y momentos que normalmente no tomamos en cuenta; el hecho de que existan en nuestra cotidianidad hace que los pasemos por alto. Sin embargo, esas cosas que nos rodean también nos influencian y nos hacen ser las personas que somos. En nuestra profesión, el diseño gráfico, pasa algo similar, hay un elemento dentro de él que siempre ha estado ahí, pero pocas veces se le ha dado la importancia que tiene: la tipografía. Este elemento gráfico que encontramos en la mayoría de los soportes de comunicación visual tiene su importancia y sentido en si mismo, tanto la forma de la letra como su colocación una tras otra para formar palabras. En nuestro país existen una gran cantidad de estímulos gráficos y que a inicios de los años noventa sirvieron de inspiración para que algunos diseñadores comenzaran a desarrollar su trabajo tipográfico. Los carteles de lucha, las pintas en las calles, la gráfica popular, la arquitectura, todos estos elementos habían estado acompañando a los diseñadores, eran parte de la influencia cotidiana a la que todos estamos expuestos y que algunos aprovechan más que otros. Además de esta vasta cantidad de gráfica que nos rodea existía la inquietud de los diseñadores por hacer cosas diferentes, de poner un toque personal a su trabajo o simplemente dar a los clientes opciones originales que no existieran en el mercado, esta búsqueda, sumada a diversas influencias logro el inicio de este desarrollo tipográfico.
Pero no siempre fue tan sencillo trazar, dibujar y producir una fuente tipográfica, era muy tardado y complicaba los tiempos de entrega en nuestro ya de por si apresurado ritmo de trabajo, pero la tecnología nos ayudó, no sólo a nosotros en esta época, la tecnología ha estado ligada al desarrollo de la tipografía desde sus inicios, el mejoramiento de las técnicas de impresión, los papeles, mejores herramientas siempre han ayudado a que la experimentación, en cada una de las etapas del desarrollo de la tipografía, sea más favorable.
En el tiempo que nos tocó vivir este desarrollo se lanzaron al mercado diversos softwares que ayudaban a que cualquier diseñador pudiera acercarse a producir fuentes tipográficas, esta tecnología logró que se pudieran desarrollar un gran número de fuentes originales para trabajos específicos, no todas de la misma calidad, pero si todas con ese sentido de búsqueda de personalidad e individualidad, algunas de estas fuentes se desarrollaron para proyectos específicos y otras más como parte del mismo trabajo de experimentación y conocimiento de la tipografía digital.
Este paso fue el inicio del supuesto boom que tuvo la tipografía en México. Con el trabajo diario de varios de estos protagonistas comenzamos a ver la inclusión de fuentes diseñadas en nuestro país en proyectos comerciales, este aventuramiento por parte de varios diseñadores logró que algunos clientes apreciaran el valor y la personalidad que le daba a sus proyectos una fuente original o diseñada específicamente para sus necesidades.
Para este momento, paralelamente, se desarrollaba la tipografía en las aulas, existían especialidades en diseño tipográfico, cursos, talleres, modificaciones a los planes de estudio para poder integrar esta asignatura de una manera conveniente y lógica para una licenciatura en la que la mayoría del trabajo desarrollado tiene que ver con la utilización o aplicación de la tipografía.
Parecería que el panorama estaba abriéndose, ya que en esa época también se publicaron números completos de las principales revistas de diseño en México dedicados a la tipografía, desde puntos de vista diferentes, pero con el mismo objetivo se mostró y se habló de este tema de una manera más abierta y logrando hacer notar lo que estaba pasando. También existieron los primeros congresos de tipografía, la especialidad, la maestría; todos los elementos se estaban desarrollando, la academia y la práctica profesional estaba en movimiento, pero separadas, los esfuerzos dispersos y el interés era grande.
Al participar en algún momento este proceso noté que todo este conocimiento y desarrollo tipográfico no tenía apenas unos años, ha sido un proceso que tuvo épocas de esplendor tipográfico y otras completamente áridas y muy influenciadas por gráfica de otros países. Había que generar un proyecto en el cual pudiéramos incluir todos estos esfuerzos y dar a conocer de una forma constante y sólida el trabajo de todas las personas involucradas.
Y surgió la idea, seguramente en alguna de esas tantas noches de insomnio obligado ante las presiones cotidianas, de hacer una publicación que juntara la parte académica y la práctica de la tipografía. Sabiendo que mi desarrollo es en la aplicación de las fuentes más que en la creación de las mismas tenía que tener dos compañeros de aventura, uno en cada una de las áreas que quería juntar; así que pensé en Nacho Peón y Paco Calles para poder hacer este proyecto. Nos reunimos algunas veces y concretamos el concepto general de la publicación, hacer un vínculo entre la academia y la práctica de la tipografía en donde tendríamos como eje el diseño de fuentes tipográficas y el diseño con fuentes tipográficas. Para este fin una revista era el medio más adecuado, pero la revista tenía que ser incluyente tanto en su concepto como en sus contenidos y nos dimos a la tarea de invitar a amigos y profesionales en el tema a formar parte del consejo editorial de la revista. Así invitamos a: Jorge Alderete, Luis Almeida, Eduardo Danilo, Gonzalo García Barcha, Uzyel Karp, David Kimura, Domingo Martínez, Gabriel Martínez Meave, Ángeles Moreno, Quique Ollervides y Eric Olivares; que amablemente aceptaron formaron parte de este proyecto, la revista tiypo.
La revista tiypo apareció el mes de marzo de 2002 y en el transcurso de los años se convirtió en un emprendimiento cultural más amplio que incluía, además de la publicación y el sitio web, la generación de proyectos y espacios para el intercambio de sabes y experiencias en torno a la tipografía. Uno de los objetivos fundamentales de la revista tiypo, es la difusión de la tipografía y de sus autores, por lo que se desarrollaron diversos proyectos que permitieron la visibilidad de la producicón tipográfica nacional. Entre estos proyectos, destacan: la colección de carteles tipográficos titulada Tipografía: Lenguaje visible, la serie de animaciones que llamamos tiypo móvil, la creación de una fuente iconográfica (dingbat) —de espíritu nacionalista y popular— que nombramos Mexinbat tiypo, así como la colección de carteles, tiypo citadino, en la que se utilizó tipografía vernácula de la Ciudad de México.
Tiypo se consolidó como la única revista especializada en tipografía en México, y su principal interés siempre ha sido, difundir, promover y visibilizar el trabajo tipográfico e iconográfico que se desarrollado dentro y fuera del país. Tiypo es ya una plataforma para los tipógrafos mexicanos, quienes han permeando su trabajo en las esferas del diseño nacional e internacional. Esperamos crecer este proyecto y que los interesados en el mismo se acerquen a nosotros.